El Big Data de las ‘Small Decisions’

Hace ahora un año que leía una entrevista al líder del equipo de community management de una empresa de gran consumo del ramo de bebidas alcohólicas, en la que se referían a la publicación de un tweet o post como una “pequeña campaña”. Aquella lectura, como mínimo, me impactó, pues mi concepto de estrategia estaba referido a decisiones con un alcance más allá de 140 caracteres y un horizonte temporal mucho más lejano. El resto de la entrevista, a su vez, trasladaba a un ambiente de constante observación de las diversas conversaciones y de urgencia por contestar pero haciéndolo con “conocimiento”.

Justamente por aquella época, de igual forma que ahora vuelve a suceder, aquellas declaraciones se hacían en el marco de un evento que durante estos días impacta en nuestra ciudad de Barcelona: el Mobile World Congress y su feria anexa de emprendimiento 4YFN (4 Years From Now). Dos acontecimientos que convierten Barcelona en capital del mundo. Si las Olimpiadas fueron hace veinticuatro años y medio –¿había Internet entonces?–, estos eventos recurrentes llevan ya varios años produciéndose y, me atrevería a decir, con una repercusión similar, sino mayor.

Frente a esta micro anécdota y este macro evento, ¿ante qué coyuntura nos encontramos? Podríamos afirmar que los tiempos actuales funcionan a otro ritmo, distinto del que parece que seamos capaces de gestionar, o al menos de aquel en el que nos capacitamos, pues ahora la cantidad de información, su disparidad y la velocidad de renovación para procesarla parecen estar fuera de nuestro alcance humano. Este fenómeno es la consecuencia directa de la existencia de Internet y del abaratamiento en el acceso a la información y de su producción digital. El último eslabón lo ha introducido la penetración de la tecnología móvil y su facilidad para que la producción ubicua de contenidos sea un acto masivo. Me resuena aquí ‘la Contra’ de La Vanguardiadel 22 de febrero de 2009 donde un experto fotógrafo, Joan Fontcoberta, aseguraba que “la fotografía ya no es memoria, sino acto”. De hecho Facebook es el sitio de Internet que, a día de hoy, acumula más imágenes que nadie y no para de crecer.

Podríamos pensar que esta dinámica se acaba aquí pero el asunto estrella de esta edición del Mobile World Congress es lo que se resume en el acrónimo IoT: Internet of Things. Los mayores avances tecnológicos de la sociedad se han producido bajo el amparo de la llamada mecanización masiva (o “maquinización” podríamos decir), a la que se ha llegado por la adopción de tecnologías que se adoptaban para la eficiencia y multiplicación de estas. Desde el correo postal, pasando por la máquina de vapor, a la automoción y las telecomunicaciones, las organizaciones –fueran o no empresas con ánimo de lucro– las han ido incorporando en sus procesos. Hasta hoy. ¿Saben que hay más tarjetas SIM de telefonía móvil instaladas en dispositivos (datáfonos, máquinas de vending, ascensores, Bicing,…) que en terminales móviles portados por personas? Es decir que las TIC (Tecnologías de la Información y las Comunicaciones) ya no son solamente un medio de intercomunicar personas, actuando como parte de las empresas o como ciudadanos, sino que están insertadas en nuestra sociedad de forma capilar, pudiendo afirmar que hoy Internet interconecta a todas las personas y a todas las “cosas” entre sí.

Evidentemente ello supone que la generación o producción de información no será algo exclusivamente humano sino que todos los nodos (personas o elementos) conectados a la red serán capaces de emitir información, aumentado así las fuentes de información a las que atender y su consecuente “ruido”. El IoT es, pues, un muy buena oportunidad para vender aún más elementos generadores de ruido o, en su defecto, el tránsito de datos necesarios para transportarlo, negocio sustancial de los mayores impulsores del Mobile.

Este panorama descrito sucintamente implica un necesario orden de datos o el llamado “Big Data”, que sería la solución para desentramar lo que el IoT genera. No obstante, considerarlo como la única solución ante los retos que se nos plantean, me parece tremendamente simplista.

Pretender resumir bajo una solución un escenario tan complejo como el que se nos está planteando en esta inmensa y ubicua digitalización es imposible. En primer lugar, porque no sé cuál es el problema, o dicho de otro modo, no sé hacia qué modelo nos dirigimos y cuál es planteamiento que debemos formular (y no soy el único, ni en persona ni en disciplina, si no ver ¿A dónde vas Barcelona?). Segundo, porque nuestra capacitación, pasada y actual, no nos da para atisbarlo, pues nos hemos preparado para un mundo previsible, industrial, todo lo contrario de lo complejo y de servicios en el que nos encontramos. Y, tercero, porque la evolución tecnológica (y consecuentemente de las organizaciones) va a un ritmo que invalida el concepto de planificación estratégica, tal y como lo adoptamos en su momento. Y, entiéndame, no estoy invalidando el significado de la misma sino el cómo la aplicamos. Es decir, no tiene sentido (ni destino) para mí realizar una planificación estratégica que tenga un alcance, “clásico”, de tres-cinco años vista. En cambio, sí es interesante tener en cuenta ese concepto tomando el horizonte de validez de un semana o un día. Si no, pregúnteles a los hoteleros cómo fijan, a día de hoy, algo tan estratégico como sus tarifas: conectándose cada mañana a su sistema de recomendación de precios que se realimenta de la competencia; como la Bolsa, un puro negocio de gestión de la información. Yendo un poco lejos pero no en aplicación, sepan que algún hotel de Las Vegas puede disponer de hasta 450 tarifas distintas, más que días en un año.

Y llegados aquí, volvemos al principio: la cantidad de información, su disparidad y velocidad, son las tres V que determinan un entorno (tecnológico) de “Big Data”: VolumenVariety Velocity y su aplicación estratégicamente táctica para el día a día, en la que tenemos que tomar infinidad de pequeñas decisiones e ir corrigiendo, diariamente, el rumbo hacia un modelo difuso en que lo único seguro es que la complejidad será creciente y lo digital, real, tanto como para llegar a hacerse invisible. Como el IoT.

Publicado el 4/3/2015 en http://www.sumandohistorias.com/voces/para-entendernos/big-data-las-small-decisions/ y 5/3/2015 en http://www.viaempresa.cat/opinio/el-big-data-de-les-small-decisions_11273_102.html# (en catalán)

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