Nadie quiere resolver los problemas…

Aunque hace días que rondo escribir este artículo, el detonante me surgió el otro día cuando un amigo, desde Shanghái, me comentaba que le están pidiendo ayuda para que guíe a su cliente en la implantación de una «solución». Él me llamó pues, hace años, le ilustramos en los pasos de la implantación de un PLM, en una empresa fabricante de muebles, donde él estaba al frente de la «oficina técnica», es decir, donde los productos que se fabricaban tomaban forma que él y su equipo habían concepcionado (desde el boceto a la especificación CAD).

Mi respuesta, a su llamada, era: «claro, te lo piden a ti porque sabes ver, anticipadamente lo que no se ve». Eso me llevó a rescatar una palabra (necesaria cuando queremos expresar un no-significado) que es más imprescindible que nunca: «vislumbrar«. Es un término que podría congregar muchos otros significados, tanto sustantivos, como «aspiración», como verbos como «elucubrar», pero, en cualquier caso, lejanos de la agilista y reactiva operación diaria.

Como ya afirmaba Carl G. Jung: «Pensar es difícil, por eso la mayoría de la gente prefiere juzgar.«, nos encontramos en una vorágine de actividad de interacción, de cariz reactivo, que, raramente, nos permite parar a pensar o, si nos paramos (¿reunimos?), es para enfrentarnos (como afirmaba Henry Ford: «La mayoría de las personas gastan más tiempo y energías en hablar de los problemas que en afrontarlos.»), mediante la «opinática», que comienza con un «yo creo que….«, ciertamente válida en un mundo anterior, falto de evidencias y menos digitalizadas, que en una creciente realidad de automatismo que requiere, incrementalmente, diseñar lo que, programáticamente, acontecerá, de forma reflexiva.

Por eso, la consultoría, aunque parezca sugerirse lo contrario, toma más relevancia (y revelancia me inventaría) que nunca y metodologías, como el Design Thinking o estrategias, como el bucle OODA (https://es.wikipedia.org/wiki/Bucle_OODA), entre muchas otras, permiten afrontar los problemas, para, sencillamente, formularlos y, así, tener el 50% del problema resuelto.

Por eso, la transformación digital, entendida como la transformación cultural de una organización gracias (o debido) a la incorporación coordinada de una serie de aplicaciones de la tecnología digital, requiere el parar a pensar qué o, mejor aún, para qué vamos a aplicar las tecnologías digitales.

Publicado originalmente en LinkedIn (https://www.linkedin.com/pulse/nadie-quiere-resolver-los-problemas-carlos-cosials-ruiz), el 6 de marzo de 2022

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